miércoles, 17 de agosto de 2016

¿Y AHORA QUIÉN PODRÁ DEFENDERLO?

En el calendario nos citaba miércoles del mes de agosto del 2016 y parecía un día normal, o bueno, el día lo fue, lo diferente ocurrió en el medio de transporte. Me organizo normalmente para ir a la universidad, ese día entraba más tarde de lo normal para clase, pero el entrenamiento diario al medio día no se movió y por lo tanto debía que madrugar me imagino yo, un poco más que mis demás compañeros.
 Aquella semana tenía mi medio de transporte malo (la moto), por lo que me transportaba en metro como tantas personas en esta ciudad. Como lo he dicho en el anterior relato vivo en el Popular 1, por lo que primero debo subirme al metro cable estación Popular 1 valga la redundancia, como mi casa queda a unas cuantas cuadras de la estación, la mejor opción es subirme a un carro público, darle unas cuantas monedas para que me ahorre la caminada de 8, 9 cuadras más o menos. Al llegar a la estación todo transcurría normal, hago el recorrido normal Popular-Andalucía-Acevedo. Esta última es donde debo hacer el trasbordo para ahora sí, subirme al metro, y desde allí hasta la estación San Antonio para hacer nuevamente otro y el último cambio de tren, este hasta la estación Estadio. Todo esto si transcurría con normalidad, pero no, al llegar a la estación Acevedo y bajarme de la cabina del metro cable, empiezo a descender por las escaleras hacía la plataforma para así abordar el tren. Lo hice con cierta velocidad porque desde antes de llegar a la estación noté que estaba próximo a llegar el metro a la estación. Todo parecía normal y tranquilo, pero para sorpresa mía y de todos los ciudadanos presentes un hombre se lanza a la vía del tren. Así es, en ese preciso momento que estaba a punto de terminar de bajar las escaleras para así poder ingresar al metro rápido y llegar a mi destino con tiempo, un hombre decide quitarse la vida lanzándose allí. El golpe fue tremendo, el sujeto “voló” unos metros considerables, yo no sabía que hacer, y al mirar a mi alrededor las demás personas tampoco, solo escucha gritos de mujeres. La policía reaccionó rápidamente para evacuar las personas de la estación y del metro, mientras que llamaban los paramédicos para asistir a este suicida, los rumores se expandieron y se empezó a decir que tenía signos vitales, nadie lo podía creer… El personal metro comienza a devolverle a las personas su ticket a la salida de la estación, yo ya sabía que gracias a este hombre no iba a poder llegar a mi entrenamiento y era mejor pensar en cómo llegar a la clase de 2:00 pm. El resto del día es historia.

Llegó en la noche a mi casa y les cuento a mi madre lo que había ocurrido, entre los dos buscamos las noticias y para sorpresa mía, este hombre quien había entorpecido el transporte metro por su acción, había sobrevivido, el rumor que en horas de la tarde se escuchaba en la estación Acevedo, los medios de comunicación lo confirmaban, él tenía signos vitales. Pero no todo eran buenas noticias, este hombre iba a perder brazos y piernas, y tampoco iba a quedar muy bien de la cabeza que digamos. Quizás esta última parte es la cual me hizo que escribiera sobre eso, porque el cual era un día que parecía transcurrir con total normalidad, me dejo una gran impresión, una gran reflexión. Si este hombre decidió quitarse la vida siendo una persona normal, y la vida, la suerte, como lo quieran llamar le dan este cambio tan bruscamente, porque su cometido no lo pudo lograr, y ahora tendrá que tratar de vivir sobreponiéndose a tantas adversidades con las cuales tendrá que con vivir en el día a día.

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